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BIOGRAFIA DE JACQUES-YVES COUSTEAU

Antes del comandante Cousteau, no se conocía más que la superficie del océano y sus profundidades constituían un mundo desconocido y amenazador. No es casual que sea el francés más conocido del mundo y uno de los más populares de Francia. Gracias a sus invenciones, su amor por el mar y un agudo sentido de los negocios, Jacques-Yves Costeau ha hecho que centenas de millones de personas descubrieran la colorista sinfonía de animales y plantas que pueblan el mundo del silencio a través de numerosas películas y libros.

Su vida

Cousteau debe sus éxitos a una alquimia entre sus pasiones: los viajes, el mar y el cine. Nacido el 11 de junio de 1910 en Saint-André-de-Cubzac, cerca de Burdeos (en el suroeste de Francia), Jacques-Yves Costeau descubre muy pronto los viajes gracias a su padre, abogado de un millonario americano que lleva a la familia a pasar un año en Nueva York cuando Jacques-Yves tiene diez años. Desde los trece años se apasiona por el cine amateur.

La pasión de Cousteau por el mar la descubre cuando se muda a las callas de Marsella, al sur de Francia, donde se instala su familia (a los 15 años de edad) y luego en la Escuela Naval de Brest (Oeste), en donde se forma como oficial de marina en el Jeanne d'Arc, buque escuela de la Marina Nacional; allí tiene la oportunidad de recorrer el mundo en su formación como Comandante. Jacques-Yves Costeau: el pionero de las profundidades

Tentado por la actividad aeronaval se ve obligado a renunciar al pilotaje tras un grave accidente de automóvil en 1936. Cuando surge la guerra, Cousteau se encuentra en la guarnición de Toulon. Ocupa su tiempo libre rodando con su cámara metida en un frasco, restos de barco y los magníficos fondos marinos de un mar Mediterráneo aún no contaminado.

En aquel entonces sólo se conocía para bucear las pesadas escafandras unidas por un tubo de aire a la superficie, demasiado complicado para Cousteau, que sueña con una escafandra autónoma. Un sueño que pronto se hace realidad, ya que en 1943 elabora con el ingeniero Emile Gagnan, inventor de un descompresor para vehículos de gasógeno, el equipo de respiración submarina basado en aire comprimido contenido en una botella. La patente del "Aqua-Lung" (en inglés, pulmón acuático), y los derechos de fabricación del aparato por parte de la empresa Aqualung, que sigue siendo hoy número uno del mercado de equipos de buceo, hacen la fortuna de los dos hombres.

A partir de entonces, Costeau bucea y bucea con ayuda de su invento, filmando restos de la guerra para la Marina o restos arqueológicos por puro placer de arqueólogo aficionado. En 1947 alcanza la profundidad de 100 metros y se entusiasma por la oceanografía. La asombrosa capacidad que tiene de financiar sus proyectos se desvela cuando en 1950 lord Guinness, un mecenas inglés, compra para él un antiguo dragaminas británico. Transformado en navío oceanográfico, el Calypso se convertirá en protagonista de las aventuras del comandante Costeau sobre y bajo los mares.

El invento que cambió todo

Durante mucho tiempo, la movilidad necesaria para permitir una exploración ágil del fondo marino y el mantenimiento de la respiración bajo el agua por un período razonable parecieron objetivos irreconciliables. El pesado buzo con escafandra convencional se movía con torpeza en el medio subacuático, siempre amarrado a su cuerda salvavidas. Sin embargo, Jacques Costeau diseñó nuevos equipos: en plena lucha clandestina contra la ocupación alemana, inventó, en colaboración con el ingeniero Émile Gagnan, la escafandra autónoma, dispositivo que conjugaba dos inventos anteriores: el regulador o reductor de presión Rouquayrol-Denayrouse y la botella de aire comprimido del comandante Le Prieur. Este mecanismo, denominado aqualung, hizo posible el nacimiento del submarinismo como deporte. Con el fin de acercar el mundo submarino al espectador, Cousteau diseñó también una cámara destinada especialmente a las grabaciones submarinas, con la que empezó a trabajar en sus inmersiones oceánicas.

Tras la película Pecios (1945) Cousteau rodó Paisajes del silencio (1947), Tarjeta de inmersiones (1950), El mundo del silencio (1955) y El mundo sin sol (1964). Costeau escribió muchos libros de divulgación del mundo submarino y realizó películas largas, cortometrajes y numerosas series para televisión. Jacques-Yves Cousteau: el pionero de las profundidades Dirigió también el programa experimental de supervivencia en el fondo marino, denominado «Precontinente», en el que se utilizó tecnología punta, como habitáculos submarinos y cámaras de descompresión. Inventor de numerosos ingenios de exploración submarina, Costeau, a bordo de su famosa nave Calypso, fue capaz de llevar a los hogares los misterios y las maravillas del mundo submarino, y fue uno de los pioneros en la defensa de las causas ecologistas. Sus trabajos en la exploración, divulgación y conservación de las maravillas del mundo subacuático le valieron tanto incontables galardones como el reconocimiento internacional.

La primera inmersión

Cierto domingo de 1936, un joven oficial de la marina francesa llamado Jacques Cousteau se ajustaba unas extrañas gafas que le había prestado Philippe Taillez antes de sumergirse en una pequeña rada cerca de Tolón, gafas parecidas a las de los pescadores polinesios, al mismo tiempo que acomodaba a su espalda unos pesados tanques de Oxigeno, dotados de una válvula que se presurizaba automáticamente en función a la profundidad del agua, permitiendo hacer posible uno de los mas grandes sueños del hombre, moverse libremente bajo el agua. Así empezó todo. Un mundo nuevo se había abierto ante los ojos de este hombre; un universo que, prácticamente era desconocido para casi toda la humanidad. Bancos de peces multicolores no parecen asustarse ante la presencia del intruso; enormes algas marrones, que se ondulan al compás de las olas, rozan las rodillas de los buceadores etc. Es un verdadero espectáculo.

La vida de Costeau cambio desde aquel instante, nadie se puede quedar impasible ante tanta belleza, la Naturaleza en su propio hábitat impenetrable y salvajemente tranquilo, y menos un hombre tan lleno de inquietudes. Costeau sentía la necesidad de dar a conocer al mundo el espectáculo que comenzaba tras el vidrio de sus gafas de bucear, y así en 1938 puso manos a la obra, construyendo una caja estanca y poniendo una vieja cámara Kinamo de 35 mm dentro, y preparando los primeros metros de película para filmar tras unir cientos de carretes fotográficos de corta longitud. Estos esfuerzos hicieron posible, antes del nacimiento de la escafandra autónoma, el rodaje de la primera película “A 18 metros de profundidad”, con sus pequeñas limitaciones. Pero la sofisticada tecnología desarrollada durante la segunda mitad del siglo XX, dio lugar a una mejora de calidad de los films, y a fin de cuentas ha permitido gozar a muchos, contemplando en algunos videos o fotos todo el espectáculo que presencio Costeau en sus muchos viajes, sorteando peligrosos mares, animales salvajes o territorios hostiles, como la Antártica.

Viajes a la naturaleza pura

Miembro de la Academia de Ciencias de Francia desde 1988, realizó campañas contra la contaminación y se unió a los grupos que protestaron contra las pruebas nucleares de Francia, efectuadas en la región del Pacífico sur. Un hecho que marcó su vida y que le valió el reconocimiento de los grupos ecologistas de todo el planeta, fue su campaña en favor del medioambiente desde la Antártida hasta la selva Amazónica, sin excluir los océanos. En 1982 junto a su hijo Jean-Michel, realizó una expedición de 11 meses a lo largo del río Amazonas para confeccionar un mapa y estudiar la vía fluvial, una de las más importantes del mundo. Su otro hijo, Philippe, quien también lo ayudaba en sus investigaciones, murió en Portugal cuando el bote que tripulaba volcó. Su afición a las profundidades del océano provienen de cuando era oficial de la Marina francesa cumpliendo misiones en Indochina y observó como los pescadores chinos se sumergían en las aguas -sin equipos de buceo- para capturar peces con las manos.

Para Cousteau, la ecología justifica su acción. A base de recorrer los océanos, el explorador ha tomado conciencia de las amenazas que los hombres inflingen a los ecosistemas marinos y a toda la Tierra. En 1960 se subleva contra la inmersión de residuos radioactivos en el mar Mediterráneo, que el General De Gaulle, entonces presidente de la República, interrumpirá. En 1974 crea en Estados Unidos, The Costeau Society, y luego en Francia la Fundación Costeau (convertida en Equipe Costeau en 1992) para promover la protección del planeta y recolectar fondos para sus onerosas expediciones entre sus adherentes (actualmente 400.000)

Director del Museo Oceanográfico de Mónaco entre 1957 y 1988, Costeau es escuchado por los jefes de Estado del mundo entero. Mediante sus intervenciones en la tribuna de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consigue hacer del Antártico una reserva protegida contra todo tipo de explotación. En 1988 entra a formar parte de la Academia Francesa y no se decide aún a jubilarse: en la Cumbre de la Tierra de Río (Brasil) de 1992 lanza una petición "por los derechos de las generaciones futuras" que reunirá más de 5 millones de firmas. Los medios de comunicación, seducidos de nuevo, lo apodan "Captain Planet".

Un nuevo mundo

Su equipo de submarinistas-cineastas inventa tanteando las técnicas del cine submarino. Dando a conocer un universo de luz y color poblado de meros, ballenas o morsas, la película El Mundo del Silencio que realizan Costeau y el cineasta Louis Malle recibe la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1956, y a más de dos millones de espectadores. Rico y famoso, el explorador del mundo submarino dimite de la Marina con el grado de capitán de corbeta y se consagra a las campañas a bordo del Calypso.

Con su mujer Simone, con quien se casa en 1937, y sus hijos Philippe y Jean-Michel, el comandante Costeau acoge a bordo a científicos de las más diversas disciplinas -geólogos, geofísicos, biólogos, zoólogos, arqueólogos, ecologistas- y explora cada temporada el mar Rojo o el Saint-Laurent, el Antártico o la Amazonia. De estos periplos nacen una cincuentena de libros, dos enciclopedias, varias películas y sobre todo un centenar de documentales que las televisiones de todos los países se quitan de las manos. Lo que el gran público conoce de la vida de los océanos se lo debe a la pasión de Costeau. Jacques-Yves Costeau: el pionero de las profundidades.

Para filmar y trabajar bajo el mar, construye pequeños "platillos submarinos" y más tarde bases submarinas. En Precontinente III, sumergido a 110 metros a la altura del cabo Ferrat, seis "oceanonautas" trabajan durante varias semanas respirando una mezcla de helio y de hidrógeno, ahorrándose los problemas de las sesiones de descompresión indispensables al salir a la superficie. Por el contrario, el Argyronète, su proyecto de submarino de concepción revolucionaria financiado por Francia, fracasa en 1972. Costeau no es infalible... De hecho, algunos critican su autoritarismo, o la explotación comercial de las expediciones en detrimento del conocimiento científico.

Sus obsesiones

"Hay que preparar a la Tierra para que aloje a 10.000 millones de personas en los próximos treinta años. Si no lo hacemos, esto se termina". La creciente contaminación de los mares, pero sobre todo, la superpoblación mundial fueron los dos grandes desvelos de Costeau en sus últimos años. En su estrategia de supervivencia, proponía la conquista de los desiertos, y el uso de métodos modernos para crear nuevas selvas y favorecer los cultivos.

El Calypso

Pero su carrera comenzó en realidad cuando un fabricante de cerveza irlandés patrocinó un viejo buque británico removedor de minas. Nacía el popular barco científico Calypso. El primer viaje del Calypso fue en 1951: desde Marsella navegó hasta el Mar Rojo, a buscar un navío romano hundido en el siglo II antes de Cristo.

Sus travesías por mares, ríos y lagos, incluyeron recorridos por el Amazonas, las Galápagos y el lago Titicaca. Las expediciones quedaron registradas en más de 150 documentales y unas 60 publicaciones. De las películas y series televisivas, se destacan dos premios Oscar (en 1960 y 1965) y la Palma de Oro ganada en Cannes, en 1956, con el documental "El mundo del silencio", dirigido por Louis Malle. Su fama se agigantó con la popular serie "El Mundo Submarino de Jacques-Yves Cousteau", filmada para cadenas estadounidenses en 1965.

El Calypso zozobra en el puerto de Singapur el 8 de enero de 1996, inmediatamente, Costeau lanza una suscripción para construir el Calypso II, que debería salir al mar a finales de 1998 bajo la dirección de su segunda mujer. Lamentablemente, Costeau no puede presenciar el lanzamiento de esta embarcación, ya que el 25 de junio de 1997 a la edad de ochenta y siete años fallece, constituyendo este hecho una de las pérdidas más grandes dentro del mundo científico y ecológico.




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